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¿Qué le está pasando al oro?

Parece ser que el preciado metal dorado ha llegado al momento de la verdad. Son muchos los que aseguran que el mercado alcista del oro ha llegado ya a su fin. No obstante también hay otros expertos que auguran grandes subidas en la cotización de metal. Obviamente alguna de las dos teorías es errónea y dado el comportamiento del oro en los últimos 10 años acertar o equivocarse se traducirá en grandes ganancias o pérdidas.


Introducción
Me gustaría enfocar el asunto haciendo un “back to basics” y poniendo algo de sensatez de por medio. Primero hay que recordar que el oro no es un bono, ni una acción, ni un contrato que cotice. Es una commodity con un comportamiento más parecido a una divisa que a una materia prima. No hay que descontar flujos, calcular ratios o hacer un análisis del balance para determinar su precio: un lingote tiene un valor determinado a día de hoy, la clave es determinar cuál. Y para ello hay que adentrarse dentro del mercado, de la oferta y la demanda para, de esa forma llegar a entender los fundamentales que explican la formación de precios.

Luego no hay que olvidar cómo funciona el mercado. Si encontrarse con una corrección es sinónimo de que una tendencia alcista ha finalizado, mal vamos. Toda tendencia alcista tiene correcciones más y menormente acusadas. Atendiendo a esto en el siguiente gráfico podemos observar como la actual corrección que están experimentando los precios del oro no es la máxima que se ha dado en términos relativos. 

Las dos grandes correcciones (click para ampliar)
Por lo tanto, si era evidente que en algún momento los precios del metal corregirían, no es de recibo atender a ciertas voces de alarma que auguran el fin absoluto del rally alcista. No obstante hay que reconocer que en el punto actual en el que nos encontramos la situación es bastante delicada.

Análisis Técnico

En el gráfico siguiente se muestra la evolución de los precios del oro desde que marcó su máximo histórico en septiembre de 2011 hasta la actualidad. Observamos que desde entonces el metal dorado se encuentra en una tendencia lateral comprendida entre una resistencia situada en los 1.800 $/Oz y los 1.525 $/Oz. Cuando se han dado situaciones de sobreventa elevada tal y como nos indica el RSI, los precios han rebotado hasta los 1.800 $/oz en los meses siguientes. Dada la actual situación es de esperar que esto vuelva a suceder por lo que encontrarnos en la zona de soporte y ante la fuerte sobreventa existente, está claro que es momento de comprar oro. 

Tendencia lateral en los precios (click para ampliar)
No obstante lo anterior, dada la importancia que está consolidando el soporte de los 1.525 $/Oz, perderlo supondría ver elevadas caídas en las cotizaciones del metal. Es el momento óptimo para comprar, sin lugar a dudas pero sería prudente ponerse un stop-loss cerca de la zona de 1.480 $/Oz.

Para un análisis más profundo de las repeticiones técnicas del oro, me gustó mucho el siguiente artículo de Clive Maund (http://www.clivemaund.com/article.php?art_id=68)

Entorno Macro
Una vez analizado el “mapa” de la situación y las diversas posibilidades que se pueden dar a nivel técnico cabe preguntarse si lo que ha pasado está justificado por los fundamentales y si, bajo éstos las futuras evoluciones tanto positivas como negativas tienen sentido.

Uno de los elementos que explican la evolución en los precios del oro es el comportamiento del dólar. Incomprensiblemente, a pesar de que la FED continúa inyectando cantidades astronómicas de dólares en su economía, el dólar está ganando fuerza respecto al euro. Són muchos los que aprecian el riesgo que esto puede ocasionar y no me refiero únicamente a la evidente inflación futura sino al riesgo de un gran colapso financiero ante este exceso de confianza en el dinero fiduciario. La deuda total actual de los Estados Unidos se sitúa cerca de los 12,2 billones de dólares (12.200.000.000.000 USD) de escala europea, o lo que en en Estados Unidos serían 12,2 trillion USD. Es cierto que el dólar sigue siendo la divisa de pagos internacional y que muchos aún lo consideran un activo refugio, pero la evolución futura de estos conceptos debería frenarse. Aquí el oro debería beneficiarse de posibles subidas por dos motivos:

1º. Tal cantidad de dinero en algún momento generará inflación. Sin lugar a dudas. En la actualidad los QE se han ido directamente a los selectivos de renta variable pero cuando eso se plasme en la economía real se preveen grandes problemas inflacionistas. El oro es la cobertura perfecta ante la inflación por lo que su performance debería ser óptima ante tal escenario.

2º. Una pérdida de confianza en el dólar (algo bastante plausible) desenvocaría un alto clima de riesgo e incertidumbre generalizado lo que incrementaría las ventas en renta variable y obviamente de dólares. El oro que ha actuado como el activo refugio por excelencia en la reciente crisis financiera, recibiría grandes compras al igual que otras divisas de reserva de valor. Esta apreciación del resto de divisas respecto al USD abarataría relativamente el precio del oro e incrementaría su demanda (recordemos que el fixing que se hace respecto a la onza de oro se efectúa siempre en dólares).

Además si siguen las guerras de divisa en las cuales se emite papel a mansalva, el poder adquisitivo de las monedas mermará y en ese escenario la “reliquia bárbara” volverá a hacer lo que lleva haciendo durante siglos: preservar el valor como ningún otro activo lo hace. 

También me parece relevante comentar la situación actual de la renta variable, sobretodo la estadounidense. Yo partiruclarmente, no me siento nada cómodo con el momento de máximos actual. Está claro que es una situación irreal propiciada por la abrumadora cantidad de liquidez que ha inyectado la Fed. Si además echamos un vistazo hacia atrás, las anterior zona cercana a los máximos actuales fue el preludio de la gran recesión que estamos viviendo. Actualmente el Dow Jones 30 está claramente sobrecomprado así como el S&P 500. 
Es cierto que la situación en Europa ha mejorado notablemente y aparentemente el apetito por el riesgo ha aumentado considerablemente, pero ante un escenario tan ilógicamente optimista y edulcorado es de esperar que en el corto plazo presenciemos notables caídas en la renta variable. Deberemos seguir de cerca la evolución de la situación política en Italia y ver si Francia empieza a ver aumentos significativos en su prima de riesgo. De momento el simple hecho de ver a la renta variable donde está me basta para ponerme claramente largo en el oro. Es muy posible que la percepción del riesgo se agudice próximamente; atnetos al VIX que en la actualidad se encuentra en mínimos y podría repuntar. 

Factores adicionales 
Nos hemos encontrado también con algunos factores que han potenciado las ventas en el oro. George Soros vendió el 50% de su participación en el SPDR GOLD, el mayor ETF sobre oro que existe. El efecto psicológico que las decisiones de este hombre tienen sobre el mercado es gigantesco.
Tampoco gustó al mercado del oro que la apreciación que el EUR/USD presentó entre julio y enero no se tradujese en incrementos del precio para el metal.  

Conclusiones 
Atendiendo a todo lo anteriormente explicado resulta bastante obvio que estamos en un momento óptimo para comprar oro. Nos encontramos cerca de soporte y muy sobrevendidos. Parece muy probable que la renta variable va a iniciar un periodo de descensos que se traducirán en mayor percepción del riesgo y por lo tanto se incrementará la demanda del oro. La continua inyección de liquidez por parte de muchos países hace que las divisas pierdan valor y que los escenarios inflacionistas parezcan inevitables (ambos factores favorecen enormemente el alza de los precios del metal dorado). Mi apuesta es que veremos al oro cotizar en los 1.800 $/Oz en los próximos meses. No obstante hay que permanecer atentos a la importantísima barrera que suponen los 1.500 $/Oz y lo dramático que resultaría perderla.

A día de hoy la onza de oro cotiza en los 1.580 dólares por lo que de cumplirse lo anteriormente expuesto y alcanzar nuevamente el soporte de los 1.800 $/Oz estaríamos hablando de una rentabilidad objetivo del 13,9%.

Índice BigMac

Para los economistas, la hamburguesa estrella de la cadena McDonald's tiene un ingrediente extra muy especial. Comparando el precio de las hamburguesas en los distintos países en los que se comercializa, se logra tener una idea del "coste de la vida" en dichos países además de permitirnos valorar la cotización de la divisa.


La conocido revista The Economist fue quien creo el índice en el año 1986. Lo que empezó entonces como una idea con tono semi-humorístico se ha convertido en un índice publicado anualmente y con reconocimiento mundial.

Para llegar a entender completamente el funcionamiento y la intención del índice es necesario explicar anteriormente un concepto clave: la Paridad del Poder Adquisitivo (PPA). Según esta teoría, la relación entre los tipos de cambio de las diferentes monedas del mundo debe permitir que una misma divisa tenga el mismo poder de compra en cualquier país del mundo. Un ejemplo: queremos comprar un BigMac en Canadá y en Japón. Ambos países tienen monedas diferentes a nuestro euro (€). Supongamos que un BigMac cuesta en España 3€. Pues bien, si cambiamos esos 3€ a dólares canadienses o a yenes, la PPA nos dice que con lo que recibamos, seguiremos pudiendo comprar un BigMac en Canadá y en Japón.

Lo que garantiza lo anterior es el conocido arbitraje. Ante cualquier desequilibrio en el poder adquisitivo de una divisa respecto a otra, los arbitrajistas compraran aquella moneda depreciada y venderán la sobrevalorada hasta que retornen a su posición de equilibrio. Este procedimiento que algunos ignorantes critican  e incluso llaman "especulación", palabra que yo no uso en finanzas, es lo que permite mantener los precios en equilibrio y actúa como ajuste automático. 

Una pregunta clave llegados a este punto y antes de explicar el uso del índice en cuestión puede ser: ¿por qué el BigMac y no otro producto de uso mundial? En principio, el sistema de franquiciado que utiliza McDonald's permite asumir un coste de producción de la hamburguesa bastante similar en todos los países. También el mercado objetivo de McDonald's es muy parecido en aquellas regiones donde se vende el BigMac.

Uitlización
Todo lo anterior resulta curioso, pero hasta este punto no le hemos encontrado ninguna utilidad al hecho de averiguar el precio de una hamburguesa. Para calcular el índice BigMac necesitamos conocer el precio de dicha hamburguesa en dos países diferentes así como el tipo de cambio existente entre esos mismos países. Dividiendo el precio del BigMac del primer país entre el precio del BigMac del segundo país obtendremos la PPA entre ambos países. Esta relación obtenida, esta PPA, es lo que compararemos con la tasa de cambio.

Siguiendo con el ejemplo anteriormente expuesto entre España y Canadá. Imaginemos que la PPA obtenida tras dividir el precio del BigMac en Canadá entre el de España es de 1,25. El tipo de cambio real a día de hoy del EUR/CAD según Bloomberg es de 1,347. Ambos números deberían ser iguales por lo que explicamos sobre el funcionamiento de la PPA. Por lo tanto, el desajuste existente debería subsanarse en el futuro de tal manera que el EUR/CAD bajase hasta el 1,25. En otras palabras, el euro debería apreciarse mientras que el dólar canadiense debería depreciarse. De esta forma el índice BigMac nos permite (al menos en la teoría) predecir los futuros movimientos del mercado de divisas.

El siguiente gráfico muestra el índice BigMac del pasado julio y lo compara con el del año 2007. Se muestra obviamente, la relación con el dólar estadounidense ($) y podemos observar que países presentan monedas sobrevaloradas o infravaloradas respecto al USD según la teoría de este índice.

 
Curiosidades
A raíz del éxito obtenido se han derivado ciertas variantes o doctrinas paralelas al BigMac Index. La misma revista The Economist creo en el año 2004 el Tall Latte Index, cambiando las hamburguesas de McDonald's por los gigantescos cafés de la franquicia Starbucks.

También surgió la burgernomics doctrina que utiliza al BigMac para diversas mediciones económicas. Destaca la realizada por UBS en la cual se calcula el número de horas que una persona debe trabajar en un país concreto para poder comprar un BigMac. Da una buena estimación del poder adquisitivo de un ciudadano media al tener en cuenta los niveles salariales de los distintos países.